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Sofía Willemoës

Sofía Willemoës: “No es fácil competir afuera: el mercado es tan enorme pero también muy competitivo”.

Los murales y empapelados que recrea se replican en Nueva York e Inglaterra, pero también en Latinoamérica. En esta nota da pistas de cómo salir al mundo y no quedar en el intento.

Le dolía mucho la cabeza antes de saber qué lo suyo no era la abogacía. A Sofía Willemoës el cuerpo le hacía saber con inexplicables jaquecas que su deseo no estaba fluyendo bien. El síntoma desapareció solo cuando encontró su norte artístico. Y dio bastantes pasos más: montó una empresa en la que diseña murales con su impronta y empapelados que cruzaron las fronteras.

Sofía Willemoës

La cadena Starbucks la contrató para que creara el mural que hoy ocupa las paredes de la sucursal que está justo enfrente de la Universidad de Harvard (en Massachusetts) y está pensando otros para la misma marca que quiere difundirlos en Estados Unidos, especialmente en Miami, Long Island y Carolina del Norte. A la vez tiene clientes en Nueva York, donde vive la mayor parte del año y armó su equipo. En Inglaterra le pidieron un mural suyo para decorar un spa de caballos y está generando reuniones para lanzarse en México, Colombia y Panamá. Ya está exportando a Perú, Brasil y Chile.

Sofía Willemoës
Uno de los últimos murales de Sofía Willemoës, frente a la Universidad de Harvard

Su colección de murales y empapelados están inspirados en la naturaleza (fuente infinita de inspiración) y en su historia personal. “En general me imagino un lugar ideal: un espacio que me conmueve y lo bajo al paisaje. Así nació Casa de Mariposas o Casa de Cigüeñas. Los Esteros de Iberá lo elegí porque es un destino del que mi padre siempre me hablaba y tenía ganas de conectarme con eso. Cada mural tiene una historia”, cuenta por estos días, desde Buenos Aires, donde vuelve permanentemente. Ahora, para presentar su sú último modelo: Bélgica, recientemente instalado en su tienda porteña (Arenales 1362). El diseño, está basado en los castillos franceses y hablan de brujas y leyendas.

Sofía Willemoës. Bélgica
Bélgica: inspirado en los castillos antiguos de Francia, en los que las historias reales se cruzan con las leyendas
¿Qué tiene que tener un diseño para que lo incluyas en el desarrollo de la marca?

Por un lado, cuando es un desarrollo especial para una firma, obviamente tengo en cuenta lo que la empresa quiere trasmitir. Como en el caso del mural para la universidad americana, que me pidieron que me inspirara en las plantaciones que tiene la empresa en Costa Rica. Solemos tener varias reuniones con las marcas antes de definir, pero finalmente preservamos nuestro estilo, más allá de lo que nos piden. Por algo nos contratan.

Los empapelados están de moda en decoración. ¿Cuál creés que es el valor diferencial que hacen que los tuyos sean tan demandados?

Posiblemente el universo que hemos construido alrededor de la marca. No sólamente es el producto, sino todo lo que convive con ella: cómo los presentamos, los eventos que hacemos, la comunicación. La conexión con lo emocional que tienen nuestros diseños, el local, las vidrieras. La posibilidad de abrir mercados en otros países, también hace que uno tenga la cabeza más abierta y se vaya profesionalizando y eso se ve volcado en la marca.

Sofía Willemoës: Iberá
Iberá: basado en el paisaje argentino
¿Cuál es el primer paso para empezar a exportar?

Lo primero es identificar un mercado y empezaría por Latinoamerica. Perú, Chile son países que están ávidos de productos nuevos. México, quizás tiene una cercanía mayor a Estados Unidos, pero también es una opción. Una vez que el mercado está definido stá bueno viajar a un algunas ferias para ver qué tipo de marcas hay, cómo se muestran los objetos. Acercarse a expositores que hagan lo mismo que hace uno para que nos cuenten su experiencia. No empezaría haciendo una inversión previa. No es fácil competir afuera: el mercado es enorme, pero es también muy competitivo. Hay que evaluar muy bien el costo que tiene poner un producto en otro país. No solamente de los envíos sino de los impuestos. Que es algo que nosotros estamos aprendiendo un poco a la fuerza. Pero nuestro producto es más fácil de enviar: son rollos de papel. Algo importante en relación a las ferias: está bueno participar con un espacio propio y no compartido. Nosotros lo hicimos de ambos lados, y fue abismal la diferencia. Pudimos explayar nuestra identidad: con muebles con nuestro estilo, con perfume, plantas. Es muy difícil cuando hay muchas marcas porque se pierde un poco eso. Cuando participamos solos en Maison&Objet (en Francia) pudimos generar contactos hasta con la gente de las galerías Lafayette, en París.

Sofía Willemoës: Paisaje azul
Paisaje azul
Hablás siempre en tercera persona. ¿Qué importancia le adjudicás a tu equipo?

Es que es todo. No importa el tamaño. Tengo un muy buen equipo, con gente que hace años que está conmigo desde el principio, desde hace seis años. Cuando empecé, hace diez años, no tenía. Pero ahora serán unas doce personas trabajando en Buenos Aires y en Nueva York, lo estoy armando. Para mí es muy importante que la gente llegue y se quede. Que no haya rotación y crezcan con la empresa. El crecimiento profesional de cada uno del equipo es clave. Conocen el ADN de la marca. Nuestro producto no es complicado desde la producción, aunque hay temas de calibración de color y especialización que hay que tener muy en cuenta. Yo lo boceto y un equipo de ilustradores lo sigue. Es un grupo que maneja muy bien la técnica, que es lo que más me importa aunque tengan un estilo diferente al mío. Porque en definitiva la impronta se las voy bajando yo.

¿Qué le dirías a alguien que está empezando?

A los diseñadores, a veces, les falta entender que para que un proyecto prospere no hay que olvidarse de la parte del negocio. Hay que tener esa visión. Buscarla o asociarse con alguien que sea un buen complemento. La parte creativa es la más interesante pero si el producto no se vende no se pueden armar equipos, espacios. Ni siquiera una página web, que lo básico para empezar. Después de las ganas de hacer lo que a uno le sale de adentro, por supuesto.